" Vive de tal manera, que cuando tus hijos piensen en justicia, igualdad, cariño e integridad, piensen en tí ".

viernes, 3 de febrero de 2012

ARENERO

´Casi todo lo que necesito saber sobre como vivir, qué hacer y como ser, lo aprendí en la Escuela Infantil. La sabiduría no está al final de la cima, o de aquella montaña que es la Universidad, sino que está en el arenero del patio" 

Robert Fulghum – 


“Siempre que he visto parques infantiles de países del norte de Europa en los que todo el suelo es de arena, me ha parecido muy beneficioso para las criaturas.
En cuanto a la arena como elemento de juego, me parece imprescindible:
Todas las criaturas tendrían que poder disfrutar de ella cada día en los jardines públicos y/o en las guarderías. Se trata de un material natural que permite a los niños todo tipo de investigaciones: con todo el cuerpo, con las manos, con arena llenan y vacían cacharros, la recogen, la tiran, la miden, le hacen señales y dibujos con el dedo o con un palo, la mezclan con agua y hacen comiditas, etc. Pienso que es mejor jugar con las manos y esperar a que sean los niños los que hagan inventos para acumular arena o buscar cómo trasladarla, en lugar de llenarlos de juguetes. En cuanto a la arena como suelo amortiguador, desde mi punto de vista, es la mejor opción: es una superficie que atenúa las posibles caídas desde las estructuras de juegos para movimientos amplios. Si se forman hoyos en los sitios más usados (por ejemplo, a los pies del tobogán), la arena se puede trasladar con facilidad para rellenar el agujero. La dificultad estriba en garantizar la limpieza de la arena. El sablón o arena gruesa puede ser también un suelo suficientemente amortiguador vigilando que no haya piedras puntiagudas. Los suelos amortiguadores que conozco, además de no tener la presencia y calidad de los suelos naturales, también se desgastan con el tiempo y crean zonas más erosionadas. Algunos, con la lluvia, incluso desprenden color. Desde mi punto de vista, no entiendo que se justifique la compra e instalación de suelos artificiales, en lugar de valorar el material natural que, aunque cueste su conservación, difícilmente será superior a los beneficios que aporta”.
Rosa Vidiella i Badell
PEDAGOGA Y ASESORA DE EQUIPAMIENTOS
Y CONSTRUCCIONES